A pesar de la creencia popular de que colocar parquet es una tarea fácil, la realidad es que requiere de profesionales en la materia, para asegurar un trabajo bien hecho y duradero.
Es muy común encontrar trabajos con acabados desastrosos: cortes mal hechos alrededor de los marcos de las puertas, deformaciones en las láminas, que se levantan formando ondas en el suelo, por causa de no respetar la llamada «junta de dilatación».

Los tipos de parquet y tarimas

Tarima de madera: flotante o fijada; de madera maciza o composite

Se denomina ‘flotante’ al pavimento que no está pegado ni clavado a su soporte. No debe confundirse con los suelos laminados.
La tarima composite está fabricada con productos derivados de la madera y resinas que ofrecen una excepcional resistencia. Es muy adecuada para el exterior.

Suelos laminados: sintéticos o multicapa (capa exterior en madera)

El suelo laminado está compuesto por láminas que imitan la madera con diferentes acabados.
Los sintéticos son una alternativa más económica y extendida que los suelos con madera (maciza o con recubrimiento).

Suelo vinílico flotante

Son comunes los que imitan la madera. Poseen una gran resistencia a la humedad. Su uso está actualmente en auge.

¿Qué tipo de parquet o tarima es mejor?

Depende de la situación. Contáctenos y le asesoraremos sin compromiso.

Calidades

¡Cuidado con los presupuestos demasiado baratos! Los milagros no existen y las láminas de mala calidad sí.

No confíe en el tradicional método de clasificación de resistencia AC, ya que este lleva a confusión. Como ejemplo, un parquet de resistencia AC-4 de un fabricante, no es igual que uno AC-4 de otro. Las clasificaciones actuales usadas para los pavimentos laminados flotantes son:

  • Clase 31 – Para uso doméstico intensivo – comercial moderado.
  • Clase 32 – Para uso doméstico intensivo – comercial normal.
  • Clase 33 – Para uso doméstico intensivo – comercial intensivo.
  • Clase 34 – Para uso doméstico intensivo – industrial moderado.

Otro aspecto determinante en determinar la calidad de las piezas es el anclaje de estas, ya que este es el punto más débil de las láminas de parquet.

Existen otros aspectos a considerar: la resistencia a las manchas, a los químicos y al sol, el grosor, el tipo de  madera, (en el caso de suelo no sintético),  …

Con el consejo de profesionales, podremos conseguir la mejor relación calidad-precio para nuestras necesidades, ya que hay un gran mercado y es difícil escoger con seguridad.

La colocación de suelos laminados

Antes de empezar, nos aseguraremos de que el suelo esté limpio, libre de polvo y humedad.
No es necesario retirar baldosas de gres o terrazo ni realizar ninguna otra acción, siempre que el suelo sea liso y uniforme.

Colocaremos las placas/láminas ayudándonos de un taco de madera, dándole ligeros golpes para ir uniendo las placas entre sí.

La junta de dilatación

Todos los materiales se dilatan (aumentan su tamaño) con el calor, y se contraen (disminuyen su tamaño) con el frio.

Al colocar parquet, debemos dejar unos 5mm desde la pared hasta la pieza más próxima. Este pequeño espacio es llamado «junta de dilatación», y tiene por objeto dar espacio suficiente al pavimento para poder dilatarse sin levantarse del suelo.

El corte de las puertas y los marcos

Una vez colocado el parquet, el pavimento se elevará alrededor de unos 12mm. Por ello, deberemos cortar o cepillar las puertas, así como cortar los marcos. Requeriremos de herramientas especiales de corte, que nos puedan realizar cortes a nivel del suelo (para marcos) y que nos dejen un corte limpio y recto en las puertas. Este es otro punto en el que es obvia la necesidad de elegir una empresa de colocadores profesionales, en el caso de que decidamos subcontratar la colocación del parquet.

 

 

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